viernes, 16 de enero de 2009

Te pago por adelantado. ( Recuento de los hechos, algunos cuentos a mi manera)














— ¿Te pago por adelantado?
— No — respondió ella—.
— ¿Porqué no?— cuestioné—.
— Ella me mi miró a los ojos con una ternura casi maternal y después de besarme la frente me dijo: — Ya has hecho demasiado.
— Tengo el alma desgarrada y mil motivos para cortarme las venas por ti, el veneno de tus labios y el morbo de tu cuerpo son alicientes de mi alma— le dije—.
— No entiendes a caso, puedo darte la soledad por adelantado— me insinuó—.
— Por eso mismo quiero pagarte por adelantado— agregué—.
— No, no pidas más de lo que no puedas dar.
— Es que cuando te vi, te quise decir todas las palabras de amor, de todo e inclusive puta, en ese momento quedé deslumbrado por tu belleza— se lo dije con fervor sujetándola del rostro—.
— Debes de darte prisa, en tiempo corre, hazlo de una vez— me dijo—.
— Te pago por adelantado y dame toda la noche— insistí—.
— No puedo, hay otros esperando y a leguas se ve que tú no aguantas mas de dos horas, mírate andas bien flaco, además se ve que ni a los dieciocho llegas y de seguro el dinero que me ofreces se lo robaste a tu pobre y desgraciada madre. Dime en verdad que quieres niño— apuntó con vehemencia—.
— Quiero lo que aun no puedo tocar—.
— Todo puede ser tuyo a su debido tiempo y buen precio—.
— No he venido aquí contigo por que tu tarifa sea la mas económica, tú Eleonora virgen de esas que hacen milagros tangibles, he venido hasta tu lecho, porque entre tus piernas quisiera conságrame.
— No pierdas tu tiempo aquí, te agradezco lo que hiciste por mi hace rato, y debo de aceptar que es mi culpa que tú estés aquí conmigo— me decía—, ya te habías marchado, pero yo y mis inmemoriales instintos de hembra me invitaron a tomarte de la mano, y pedirte que me acompañaras, en este cuarto tan abigarrado en donde quieres pagar por adelantado tu desdicha y abandono.
— No te equivoques mujer, quien por su gusto muere, hasta la muerte disfruta— dije—.
La cenicienta de esquina se atrevió a levantarse de la cama en donde estábamos sentados, dirigiéndose hacia una pobre mesa mal alumbrada por una bombilla que colgaba del techo. Justo allí encendió un cigarro y mirándome impasible fumaba mientras yo, considerado por antiguas novias como el peor Latín Lover del barrio, no hacia otra cosa que pensar en ella, sí pensar en ella aun cuando la tenia enfrente. Me levanté de la cama y caminé rumbo hacia Eleonora, el ambiente hostil y gris de aquel cuartucho en donde sudaba con ella cualquiera, no era más que un suplicio inmemorial para el ejercicio imprudente de buscar un cuerpo que acariciar cuando no hay mas que la comprensión y chantajes de la soledad.El tiempo que me había tomado para encontrarme a Eleonora fueron exactamente diecinueve días, salí de mi casa una mañana de octubre teniendo la firme intención de coincidir con la dama del pecado de lujo que despabilaba a los cuerpos con la más rigurosa pulcritud y ferviente pasión que hubiera concebido los estragos de la imaginación.En el cuarto la cenicienta de esquina mientras fumaba se atrevió a designarme una mirada, una mirada fría que me llegaba al alma, y de alguna manera me aniquilaba y me detuve un segundo a admirar su tez, y en sus arrugas divisé esa madures, el deseo de tenerla bajo mis pies estrecharla entre mis brazos llevándomela lejos, en donde deja de ser una puta con clase, para convertirse en una verdadera dama... y no cualquiera, pues seria mi dama. ¡Pero que va! Si esos ojos nunca me han de mirar como algo más que un chiquillo sediento de pasión y con ganas de aventurar.— ¿Quien eres tú mi damisela? Para dejarme agonizando... ¿Quien eres? ¡Dime! ¿QUIEN ERES?
— Eso no importa —contestó—, si son tus bolsillos los que no le llegan a mi precio, ya ni con tu juventud puedes pagar cada uno de mis besos, yo no soy duquesa, mucho menos de la realeza, soy sólo una pobre diabla que sobrelleva la pobreza... LARGATE!! Y no vuelvas mas, que por estos rumbos no te quiero ver pisar, óyeme bien y atiende ami llamado. No quiero que por mi vista te vuelvas a cruzar, mis razones yo he de guardar y explicaciones no te tengo porque dar.
— Yo, un huérfano de sueños, sólo escuché…
Ella impasible a mis sentimientos pulcros de hombre febril continuó diciendo su verborrea aniquiladora de este iluso de amor.
- Mendigándome una noche me has venido a visitar. Anda ve y corre busca amor en otra esquina que muchachas han de sobrar, no te aferres que nada iras a lograr, mi decisión ya esta echa y mira que no hay marcha atrás—Me decía reprochándome mi enamoramiento aferrado— tienes vida por delante, disfruta y goza que el tiempo no parara y los años de ti no tendrán piedad, la muerte en cualquier momento en tu vecina se convertirá espiando, observando y esperando la perfección para poder atacar. No quiero repetírtelo… ¡LARGARTE YA!
— Olvidas tu, mujer de lujo que no eh venido en vano hasta tu lugar; cementerio de amores claudicados, donde la rasposa soledad que hoy compartimos nos acerca a este remolino de incompatibilidad, pero que es un afrodisíaco que tu misma creas para robarme el corazón. Yo no te pido lo que me das…
En las ventanas de mi alma comenzó a lloviznar a consecuencia del tal descaro de esa puta que a mis brazos no se quiso entregar. Sabiendo que en aquel cuarto de alquiler con ella cualquiera llegaba a sudar.El rencor, el despecho, la impotencia y la desesperación me cegaron, y como un impulso de un perro rabioso la tomé del pelo y la arrojé a la pared y con fuerza desmedida de sus ropas la despoje. Como un comprador que acaba de pagar me sentí dueño de ella, no importaron sus sollozos, que mas daba si lloraba de placer o de dolor. La hice mía, juro por Dios que ¡LA HIZE MIA! quizás no fui el primero pero estoy seguro de que fui el último... no hubo nadie después de mi.Cerré mi cremallera, hurgué en mi chaqueta unos cuantos billetes, a pesar de que bien valía la pena dejar todo mi dinero, sólo arroje algunos sobre su frágil cuerpo ya sin vida, después de todo eso era lo que valía su desprecio. Una sonrisa se dibujo en mi rostro, el corazón de la mujer de alquiler salio perdiendo.








Francisco Rico Hernandez

1 comentario:

Huellas del pasado dijo...

Hay ocaciones en que el orgullo pesa mas que el sentimiento, y otras veces el dinero en el orgullo. ¿Que le calo al "niño"? que lastimaran su ego y el despresio de no poder tenerla por la buena.?

ya tenia conocimiento de este texto, en lo personal esta bien.

cuidate :)