miércoles, 1 de julio de 2009

Haromi, en el lugar de los ojos abiertos.


Cada mañana ella abría los ojos al mundo, suave, limpia y ligera como las nubes partía la luz del alba con su belleza. Insultantemente feliz era vivir la vida junto a ella.
Cada vez que dejaba caer las gotas de agua sobre su claro rostro los peces del rio nadaban interminablemente, irremediablemente. La luz flagrante del sol le alumbraba la piel, y su sombra de pronto salía para cuidarle los pasos.
Le resultaba fácil hablar de la felicidad y a veces le daba por ponerse triste deberás cuando las gentes no entendían el significado del milagro de despertar cada mañana. Dicen por ahí que volvía locos a los nostálgicos poetas que para ella recitaban sus poemas, los pintores no encontraban defecto alguno en su perfil, Haromi era bella interminablemente , y se sentía a gusto de no saberlo, de no tener contacto con la vanidad.
A veces el viento soplaba con fuerza y ella sentía cosquillas debajo de su falda, sonreía aunque el estruendo del aire destrozara las flores de los jardines.
Haromi tenia unos ojos verdes cocodrilos, y una boca angustia de los corazones sin dueños, y un par de cejas; pinceladas de Dios.

Una tarde de otoño estaba recostada sobre un árbol y sentada sobre las hojas secas que cubrían el suelo. Llevaba puesto un vestido blanco de manta con un listón dorado en la cintura, estaba descalza y las uñas de sus pies eran perfectas, en su largo y pasible cuello tenia colgado un collar de conchas que hizo cuando horas antes caminaba por la playa. Mientras seguía observando con abstracción la margarita que tenia sobre el dorso de su mano el viento sopló, consiguiendo en ese acto de la naturaleza mover la guirnalda de girasoles que sobre su cabeza llevaba, pero el insecto resistió el embate del viento, se aferraba a su nueva patria de carne y hueso, de calidez y tersidad.
Su rostro de princesa oriental, fino y exacto logró sorprenderse minutos después al ser testigo de la repentina aparición de decenas de margaritas que venían volando de diferentes direcciones para establecerse sutilmente a su alrededor. Haromi sonrió y se puso de pie para alegremente girar con los brazos extendidos sobre su propio eje.
Eso ocurrió porque todos recuerdan que fue cierto, lo que nunca se explicó fue lo que pasó después.

“Me duele el alma, se me entumece el corazón”

Tristemente ese día Haromi después de jugar con las margaritas tuvo que cerrar los ojos a la fuerza, insultaron al destino, todos los ángeles hubieran querido impedir que ella cerrara los ojos; no hubo tiempo, el mal ya estaba hecho.
Una gran tormenta nunca antes vista y que jamás se consiguió olvidar se presentó esa vez que ella dejó de ocupar un sitio en el lugar de los ojos abiertos. Las personas no lloraban, qué mas daba, si el cielo lo hacia por ellos. Todos sintieron en aquel momento que Haromi era en verdad el alma, la pureza y el halito pulcro de la vida.

“La oscuridad se equivocó, no debió acercase a ella, ¿por qué lo hizo?”

A nosotros los mortales nos conmueve el presentimiento de vivir en un pozo sin fondo, y si por mis venas pasara el dolor de la muerte, me echaría a llorar, pero algunos no quieren y no les gusta llenarse los ojos con pura oscuridad, ahí no le verían las pecas de su espalda, el murmullo de la belleza y de la vida no se escuchan cuando uno se esta quieto.
Después, aunque me gusta ver los amaneceres y giñarle el ojo a la vida, decidí caminar con la luz apagada, fundir los focos de mis ojos.
¿Restauraré los actos de Dios?


Francisco Rico Hernández.
26 de febrero
Del 20009.
Cosamaloapan, Veracruz.

8 comentarios:

Huellas del pasado dijo...

Que lindo texto, en verdad, por esas razones, es que quiero vivir la vida, sin rumbos ni direcciones.

Entre el amor y el olvido
entre vientos, rayos de sol y luz de lunas.
Ella se sentia millonaria por tener eso. Que los demas no lo apresiamos.
Entre el recuerdo y el frio
solo se reduce a una sensacion...
ESTAR VIVOS.!!

si algo tenemos seguro todos: es la muerte, y el unico requisito es estar vivos!!

Bien,pues...me has dejado pensando
y solo quiero cerrar mis ojos y sentir, escuchar mi herencia...
Naturaleza.!!

Gracias por tu escrito,
es Nostalgico,
bello,
triste
reflexionante

y...¿Que haremos Si Dios, nos pasa la Factura?

cuidate, "PEATON"

Lothar dijo...

hola fanatiko y loko del arte muy bueno tu blog...
en cuanto a esa historia fantastica...
me enseño mucho...
te invito a que te unas y chekees
a tu emocionales...
en: www.tuemocionales.blogspot.com
atte.
El amigo de la musa del arte y el Amor

Acellar Lothar.

comiendo mocos dijo...

hoy..ella abrio los ojos, y no solo los jos..el alma, par qe la lluvia la pudiera limpiar!

....

no me es dificl darme a conocer,por lo menos por este medio,pero en persona..soy mas genialosa!! ...

haha

saludos blog-amigo

FABILECTOSPORT dijo...

Nadie puede contra los designios de Dios, por eso hay wque disfrutar cada momento.
VIVIR LA VIDA luchando pr alcanzar los sueños. uN ABRAZO JOVEN PEATóN.

SaNDra dijo...

Me refería a silencios incomodos... no leí esta entrada... disculpa paso rapidamente...
un saludo

GRACIANA PETRONE dijo...

Peatón: desde lo más profundo te digo, "Sigue caminando", no ceses. Resulta infinitamente importante que alguien con tu talento no cierre los ojos para poder ver y contar lo que vio.
Este relato es sencillamente hermoso, "- a veces la sombra la dejaba para cuidar sus pasos"- (o algo así) realmente poético. Me alegra tenerte en mi blog y realmente compartir este gusto por escribir y poder compartirlo con los demás. Saludos desde Argentina, Graciana

Dafne Isern dijo...

Personalmente, yo no soy religiosa, aunque supongo que eso no tiene mucha relevancia aquí. Sencillamente para mí no hay nada más que todo aquello que palpo y siento.
Te ha quedado como una fábula poética, muy bonita.

Un beso.

Andrea Adum dijo...

Amigo, Haromi ya está danzando entre esos angeles que no vemos pero podemos percibir alrededor...velando nuestro destino...adviertendonos de lo cruel de la vida, el desamor...saludos, mi peatón...sigamos recorriendo las calles en busca de muestras de amor...