jueves, 23 de julio de 2009

El Gato Loco

Lo he calumniado. Le he llamado el gato loco; he dicho que necesitaba un siquiatra. Me he burlado de él torpemente.

En cuanto empieza a oscurecer, mientras la gata se acomoda en los sillones de la sala, el gato bizco comienza su ronda nocturna: da doce o quince vueltas alrededor, dentro de mi cuarto, pegado a las paredes, debajo de la cama, detrás del buró, con un itinerario fijo e insistente; luego sale al patio y se pasa toda la noche, pero toda la noche, dando vueltas y vueltas, maullando quedamente, lastimeramente, a un ritmo preciso, como buscando algo, alguien, tenazmente. El paso es veloz, su actitud alerta, inquisitiva.

A las siete de la mañana, más o menos, se viene a dormir. Y así todos los días.
Me preguntaba si se sentía prisionero, angustiado o qué. Hoy me he dado cuenta que es sólo un oficio: él patrulla la casa contra fantasmas, malas vibraciones y extraterrestres.

De aquí en adelante le llamaré el patrullero de la noche, el vigilante del amanecer.

Jaime Sabines.

4 comentarios:

La Caperucita que se comió al lobo. dijo...

Que gato más perspicaz.

Un beso :*

SaNDra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Invisible dijo...

Me encanta Jaime... *-* hmm aunque no me gustan los gatos... bueno, corrijo: no me gustan 'esos' gatos... XD los domesticados... (aclaro <-<)

Hola XD de curiosa me quedé husmeando en tu blog y me gustó mucho así que te sigo...

saludos.

Kimberley. dijo...

Pues en mi opinión ¿quién no querría un gato así? :)
Me encantan tus letras ¿cómo es posible que de algo tan simple como que tu gato (imagino que en realidad es el tuyo) no duerme de noche, saques algo que da incluso a pensar?

Seguiré pasándome por aquí, espero que tu sigas conociendo a Sam :):):)

¡Un saludo!