martes, 17 de marzo de 2009

La fórmula secreta

I

USTEDES dirán que es pura necedad la mía,
Que es un desatino lamentarse de la suerte, y cuantimas de esta tierra pasmada
Donde nos olvidó el destino.

La verdad es que cuesta trabajo aclimatarse al hambre.

Y aunque digan que el hambre
Repartida entre muchos
Toca a menos, lo único cierto es que todos
Aquí
Estamos a medio morir
Y no tenemos ni siquiera
Dónde caernos muertos.

Según parece
Ya nos viene de a derecho la de malas.

Nada de que hay que echarle nudo ciego a este asunto.
Nada de eso.
Desde que el mundo es mundo
Hemos echado a andar con el ombligo pegado al espinazo
Y agarrándonos del viento con las uñas.

Se nos regatea hasta la sombra,
Y a pesar de todo así seguimos:
Medio aturdidos por el maldecido sol
Que nos cunde a diario a despedazos,
Siempre con la misma jeringa,
Como si quisiera revivir más el rescoldo.
Aunque bien sabemos
Que ni ardiendo en brasas
Se nos prenderá la suerte.

Pero somos porfiados.
Tal vez eso tenga compostura.

El mundo esta inundado de gente como nosotros,
De mucha gente como nosotros.
Y alguien tiene que oírnos,
Alguien y algunos más,
Aunque les revienten o reboten nuestros gritos.

No es que seamos alzados,
Ni es que le estemos pidiendo limosna a la luna.
Ni está en nuestro camino buscar de prisa la covacha,
O arrancar pa’l monte
Cada vez que nos cuchilean los perros.

Alguien tendrá que oírnos.

Cuando dejemos de gruñir como avispas en el enjambre,
O nos volvamos cola de remolino,
O cuando terminemos por escurrirnos sobre la tierra
Como un relámpago de muertos,
Entonces
Tal vez llegue a todos el remedio.

II

Cola de relámpago,
Remolino de muertos.
Con el vuelo que llevan,
Poco les durara el esfuerzo.
Tal vez acaben desechos en espuma
O se los trague este aire lleno de cenizas.

Y hasta pueden perderse
Yendo a tientas
Entre la revuelta oscuridad.
Al fin y al cabo ya son puro escombro.
El alma se ha de haber partido
De tanto darle potreones a la vida.
Puede que se acalambren
Entre las hebras heladas de la noche.
O el miedo los liquide
Borrándoles hasta el resuello.

San Mateo amaneció desde ayer con la cara ensombrecida.
Ruega por nosotros.
Animas benditas del purgatorio.
Ruega por nosotros.
Tan alta que esta la noche y ni con qué velarlos.
Ruega por nosotros.
Santo Dios, Santo Inmortal.
Ruega por nosotros.
Ya están todos pachiches de tanto que el sol
Les ha a sorbido el jugo.
Ruega por nosotros.
Santo san Antoñito.
Ruega por nosotros.
Atajo de malvados, retahíla de vagos.
Ruega por nosotros.
Cáfila de bandidos.
Ruega por nosotros.
Al menos estos ya no vivirán calados por el hambre.


Juan Rulfo.


Guion cinematógrafo para la película
La Formula Secreta, dirigida por Rubén Gámez.
México, D.f 1965.

1 comentario:

Huellas del pasado dijo...

¡VAYA! sin duda Juan Rulfo menciona a un mundo real e inmaduro, un mundo invadido por gente como nosotros y agarrados del viento. ¿sera a caso por que vivimos tan a prisa la vida?


cuidate Francisco

byE! (: