viernes, 3 de septiembre de 2010

Sollozos.

Hoy en el malecón vi a un hombre llorar, y de pronto
Tuve ganas de llorar con él.
Ambos teníamos dolores diferentes pero compartíamos
La misma rabia, angustia, lagrimas.
No se que dolor le causaba ese sufrimiento,
que algo en mi pensaba que podríamos compartir el dolor,
el duelo, la resignación.
Quería llorar con aquel hombre para así calmar este corazón
Hinchado de necesidades.Huérfano de sus besos.
Ahora que estoy solo y él no esta lo extraño aunque ni siquiera
Nos conocemos. Me siento verdaderamente pequeño a un lado de los demás.
Me duele que me duelas sin tener un sitio preciso
en mi cuerpo donde doler.
Eres como un veneno de necesidades,
como el polvo que no deja ver mis ojos.
No dejes que se aparte de ti los rastrojos
de estas cenizas que cubren la olas donde suelo llorar.


Francisco Rico Hernàndez.

2 comentarios:

Xiomara Beatriz dijo...

Es tan hermoso ese poema...y pensaba al releerlo...que bella de sentimientos...dos náufragos que comparten el viaje...las olas que con angustia envuelven sus ojos...entiendo la sensación de estar enlazado a alguien sin saber su nombre o conocerlo ...te dejo un beso

Diario de un PEaton dijo...

Gracias, un gusto