martes, 27 de abril de 2010

El 8.

Y de repente siento miedo, se que nadie me espera en esa ciudad de un millón de cabezas donde uno tiene la teoría de que habita media humanidad.
Y si voy, o espero, pero no espero nada. Algo he de andar buscando en esos lugares que no conozco y de los que solo tengo en direcciones.
Surge la idea de no tener nada planeado, un par de monedas en el aparato, una llamada, un Hola, un bosque en medio de la ciudad,una pausa para recordar, no tengo chalecos antibalas ni un lugar donde templar un café y unos cigarros.
He de confesar que tengo el cabello un poco mas corto, y sigo siendo el mismo flaco de siempre, y por su puesto eso de ser escritor nunca paga bien.
Dos en la ciudad, algo tan solemne como las mañanitas del rey David.
Un ballet de pasos, una sinfonía de ruidos, un 8 tatuado en tu portón.




Francisco Rico.

2 comentarios:

Dafne Isern dijo...

Estuve a punto de cogerme un libro con ese título, pero al final no lo hice.

Me ha gustado :)

Xiomara Beatriz dijo...

El bosque de cemento se requiere de chaleco antibalas…se aspira nubes de humo…mezclas de sonidos que confiesan agonía…otros alegrías…pero aun tatuado en el portón sin paga que bien escribes …besos