Mostrando entradas con la etiqueta cumpleaños. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cumpleaños. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de junio de 2009

Isis.






Hoy mientras el cielo amenazaba con partirse allá arriba, yo aquí abajo me preparaba para llegar a la hora acordada programada por mi madre para celebrar el cumpleaños numero siete de mi hermanita Isis en su escuela, - No llegues tarde como es tu costumbre, necesito tu ayuda.
Total que cuando llegué a la casa mi madre estaba en la cocina haciendo esas tortas de papa, con ensalada, de esas comidas que tanto me gustan. Y mientras yo esperaba a que ella terminara con su menester escuchaba la música de Cri-Cri el grillito cantor que recientemente se instalaba en la casa. Para entonces el taxi llegó a la puerta y mi madre sacó el pastel y yo la ayudé con los refrescos, servilletas, vasos y platos de plásticos. Cuando me disponía a cerrar la puerta ella colocó el pastel en el barandal y éste calló sin dar tiempo de agarrarlo, y ante la mirada de rabia de mi madre por su error fatal yo no pude disimular y se me salió una sonrisita.
Ella dijo como un millón trescientas mil groserías por su cólera pero ya no había que hacer nada, eso según el taxista. Como pudo compuso los Retazos de pastel que quedaron, y lo juro, por mas que me resistía yo me venia cagando de la risa en el asiento trasero del taxi.
Cuando llegamos al Colegio Cristóbal Colón la maestra de mi hermana que no anda muy pérdida en sus gustos, nos dijo que sacaría a los niños para que aquí a fuera en una de las bancas del patio comieran el pastel. Traían a Isis con los ojos cerrados caminando hasta que llegó al lugar exacto donde estábamos nosotros preparando todo para la fiesta, cuando abrió los ojos también abrió un poco mas la boca, sonrisas soltadas. Los niños hablaban sin respira, disparates de apellidos, peleas, lloriqueos, risas en la panza, el ABC del desorden, maestra al borde del infarto, mi madre sirviendo el pastel, yo con hambre, y Superman volando en el cielo en mitad de la posible lluvia.
Después pero después de que Isis apagara las velas, comiera el pastel y cantaran las mañanitas, resulta que cada uno de los niños no ostenté de que la presunción se notaba en ellos, decidieron recoger una vela y la consiguieron prender gracias la exigua vigilancia y disciplina que había allí, entonces los muy cabrones se turnaron cada uno para que la vela estuviera prendida en los pedazo de pastel que tenían en sus platos para según ellos también ser festejados y cumplir años, querían tener su propia fiesta improvisada, a mi me pareció genial.
Con esto se que aun algunos se divierten jugando con los años al escondite, hay personas que despilfarraran las sonrisas por pequeños detalles que consiguen contagiar a todos el virus de la felicidad.

¿ tu ERES exageradamente feliz?

Francisco Rico.